
Hace aproximadamente entre 10 y 15 años fui diagnosticado con una enfermedad llamada síndrome de Ménière, acompañada de tinnitus bilateral. En ese entonces tenía un trabajo estable que disfrutaba mucho y llevaba una vida completamente normal. Todo comenzó con algunos mareos a los que no les di mayor importancia. Con el paso del tiempo, estos episodios comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes e intensos, por lo que decidí consultar a un especialista. Tras evaluarme, me indicó que se trataba del síndrome de Ménière y que probablemente era consecuencia del estrés. Me recetó un tratamiento, asegurándome que con la medicación los síntomas desaparecerían. Sin embargo, eso nunca ocurrió. Los mareos continuaron, cada vez con mayor frecuencia, y comenzaron a ir acompañados de una leve pérdida auditiva.