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La inserción laboral de las personas con pérdida auditiva o hipoacusia continúa enfrentando barreras que muchas veces pasan inadvertidas: procesos de selección poco accesibles, dificultades para seguir reuniones, fatiga auditiva y prejuicios sobre sus capacidades. Entendemos el esfuerzo que implica desenvolverse en estos espacios y creemos que nadie debería tener que demostrar dos veces su talento por no haber recibido apoyos a tiempo. La inclusión también comienza al nacer.
La hipoacusia congénita -presente desde el nacimiento- afecta entre 0,6 y 4 de cada 1.000 recién nacidos en Chile. A nivel global, se estima que la pérdida auditiva significativa está presente en aproximadamente 1 a 3 de cada 1.000 nacidos vivos. Detrás de estas cifras hay niños, niñas y familias que necesitan información, diagnóstico y acompañamiento oportunos.
El problema es que la hipoacusia o dificultades para oír no siempre presenta señales visibles durante los primeros meses de vida. Además, muchas guaguas con pérdida auditiva no tienen factores de riesgo identificables. Por eso, depender únicamente de la sospecha clínica puede dejar casos sin detectar y retrasar el acceso a una evaluación diagnóstica.
El tamizaje auditivo neonatal universal permite evaluar a todos los recién nacidos mediante un examen simple, objetivo y no invasivo. En el Hospital San Pablo de Coquimbo, por ejemplo, el programa implementado en 2022 acumuló más de 2.292 atenciones durante su primer año. De los bebés evaluados, el 7,7% requirió una segunda etapa de pesquisa y 12 fueron derivados para iniciar atención especializada.
La evidencia de otros centros también demuestra que estos programas son viables. Una investigación sobre el programa de Clínica Las Condes reportó la evaluación de 24.050 recién nacidos entre 2001 y 2015. El centro alcanzó una cobertura de 100% desde 2007 y estimó una incidencia total de 4 casos de hipoacusia por cada 1.000 recién nacidos evaluados.
Estas experiencias confirman que el desafío no es técnico: es de equidad. Hoy, el acceso a la detección temprana puede depender del lugar donde nace un niño o niña. Un programa universal permitiría que todos los recién nacidos accedan a una evaluación auditiva dentro de su primer mes de vida y que quienes requieran atención continúen oportunamente hacia diagnóstico, intervención y rehabilitación.
Según un análisis publicado en Revista Médica de Chile, los programas de tamizaje auditivo universal suelen utilizar una estrategia en dos etapas, combinando emisiones otoacústicas y potenciales evocados auditivos cuando corresponde. Este modelo favorece una pesquisa más precisa y permite organizar la derivación de los casos que necesitan confirmación diagnóstica.
Una ley de tamizaje auditivo neonatal universal no sería solo una medida sanitaria. Sería una garantía de igualdad de oportunidades desde el inicio de la vida. Detectar a tiempo permite que cada niño y niña, junto a su familia, acceda a las herramientas y decisiones necesarias para desarrollar su comunicación, aprendizaje, participación e inclusión futura.
La hipoacusia congénita o pérdida auditiva puede identificarse desde los primeros días de vida. No hacerlo trae consecuencias negativas en el adquisición de lenguaje oral y otras áreas del desarrollo; esto demuestra por qué el tamizaje auditivo neonatal universal debe ser una garantía para todos los recién nacidos en Chile.