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Notar que se oye menos de lo normal puede generar dudas, incomodidad y susto. Muchas personas se acostumbran -casi sin darse cuenta- a pedir que repitan las palabras, subir el volumen del televisor o evitar reuniones en lugares ruidosos. Entendemos que pedir ayuda no siempre es fácil, especialmente, cuando existe preocupación por un posible diagnóstico o por los prejuicios que todavía rodean a la hipoacusia. Sin embargo, consultar a tiempo es una forma de cuidarse y mantener la conexión con las personas y actividades importantes.
Algunas señales cotidianas merecen atención: dificultad para comprender conversaciones, sobre todo con ruido de fondo; necesidad frecuente de pedir que repitan; problemas para hablar por teléfono; sensación de que los demás “murmuran”; aumento del volumen de dispositivos; zumbidos en los oídos o cansancio después de conversar. La dificultad para distinguir palabras en ambientes ruidosos es una experiencia frecuente en personas con pérdida auditiva, según explica Banner Health.
El primer paso es hablar con un profesional de salud. Puedes comenzar en atención primaria o solicitar orientación con un especialista en otorrinolaringología y audiología. No necesitas esperar a que la dificultad sea grave: una consulta permite revisar posibles causas, como acumulación de cerumen, infecciones, exposición a ruido, efectos de algunos medicamentos o cambios auditivos que requieren evaluación más específica.
Durante la consulta, es útil explicar con ejemplos concretos cuándo ocurre la dificultad: si afecta uno o ambos oídos, desde cuándo sucede, si aparece de manera gradual o repentina, si hay zumbidos, dolor, mareos o sensación de oído tapado. También conviene mencionar antecedentes de exposición a ruidos intensos, enfermedades, tratamientos y antecedentes familiares.
Una evaluación auditiva puede incluir una revisión clínica y pruebas como la audiometría. Estas permiten conocer cómo se perciben distintos sonidos y frecuencias, para que el equipo de salud determine los pasos siguientes. El objetivo no es “aprobar” o “reprobar” una prueba, sino comprender las necesidades auditivas de cada persona y acordar alternativas de manejo, seguimiento o rehabilitación cuando corresponda.
No todos los cambios auditivos tienen la misma urgencia. Si la pérdida de audición aparece de manera súbita, especialmente en un solo oído, o se acompaña de mareos intensos, dolor fuerte, secreción o síntomas neurológicos, es importante buscar atención médica urgente.
Pedir ayuda también implica conversar con el entorno. Puedes explicar que te ayuda hablar de frente, en un lugar con menos ruido y sin cubrirse la boca. Estas recomendaciones de comunicación pueden facilitar las conversaciones mientras avanzas en tu evaluación.
Escuchar menos no define tus capacidades ni tu vida social, familiar o laboral. Consultar es un acto de autonomía: abre la puerta a información clara, apoyos adecuados y decisiones tomadas con tiempo.
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Donar 2.000 CLP x única vezConocer iniciativas y donar¿Te cuesta seguir conversaciones, entiendes poco en lugares ruidosos o subes cada vez más el volumen de la TV o de los audífonos? Conoce las señales de una posible pérdida auditiva y cómo buscar una evaluación profesional a tiempo.
Conoce los derechos y apoyos esenciales para personas con hipoacusia en tratamiento auditivo. Guía sobre educación inclusiva, accesibilidad comunicacional, rehabilitación y acompañamiento integral para familias.