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Este artículo aborda cómo la hipoacusia no tratada puede afectar el trabajo, las relaciones personales y la salud mental, más allá de la dificultad para escuchar. Si estás viviendo pérdida auditiva o conoces a alguien que la enfrenta, quiero decirlo con empatía: no se trata de falta de interés ni de debilidad; muchas veces, la persona está haciendo un enorme esfuerzo por entender y participar.
La hipoacusia no tratada puede avanzar de manera silenciosa. Al principio, la persona pide que le repitan algunas frases, sube el volumen de la televisión o evita lugares ruidosos. Con el tiempo, esas pequeñas dificultades pueden transformarse en barreras más grandes para comunicarse, trabajar y mantener vínculos.
Escuchar no es solo percibir sonidos. Escuchar nos permite relacionarnos, aprender, responder, decidir, compartir y sentirnos parte de una conversación. Cuando esa conexión se dificulta, la vida cotidiana puede volverse más agotadora.
En el ámbito laboral, la hipoacusia no tratada puede generar problemas que muchas veces no se comprenden. Reuniones con varias personas hablando, instrucciones dadas rápidamente, llamadas telefónicas, conversaciones en pasillos o videollamadas con mal audio pueden convertirse en situaciones complejas.
La persona puede perder información importante, responder de manera incompleta o necesitar confirmar varias veces lo que se dijo. Esto puede generar inseguridad, estrés o miedo a ser vista como poco capaz.
En algunos casos, la hipoacusia no tratada puede afectar el desempeño laboral no porque la persona no tenga habilidades, sino porque el entorno no está preparado para una comunicación accesible.
La hipoacusia también impacta las relaciones familiares, de pareja y de amistad. Cuando una persona no escucha bien, puede parecer distraída, distante o indiferente. Puede no responder a un llamado, perder parte de una conversación o malinterpretar una frase.
Esto puede generar conflictos. La familia puede pensar que la persona “no presta atención”, mientras la persona con hipoacusia se siente frustrada porque no logra explicar lo que le ocurre. Con el tiempo, estos malentendidos pueden provocar distancia emocional. Por eso es tan importante hablar de la hipoacusia y buscar apoyo.
Una consecuencia frecuente de la hipoacusia no tratada es el aislamiento. Si participar en conversaciones requiere demasiado esfuerzo, muchas personas comienzan a evitar reuniones, celebraciones, llamadas o actividades sociales.
No siempre lo hacen conscientemente. A veces simplemente prefieren quedarse en casa porque saben que en un restaurante, una fiesta o una reunión familiar les costará seguir el ritmo de la conversación. El aislamiento no aparece de un día para otro. Puede comenzar con pequeñas renuncias: “mejor no voy”, “después llamo”, “no importa”, “no entendí, pero da lo mismo”. Pero sí importa.
La hipoacusia no tratada puede afectar la salud mental. La frustración de no entender, el miedo a equivocarse, la vergüenza de pedir repetición o la sensación de quedar fuera pueden aumentar la ansiedad, el estrés y la tristeza.
Además, escuchar con dificultad exige un gran esfuerzo mental. El cerebro intenta completar información, leer labios, interpretar gestos y usar el contexto para comprender. Ese esfuerzo permanente puede producir cansancio auditivo y agotamiento. La persona no solo está “escuchando menos”. Está trabajando más para entender.
Buscar ayuda no significa asumir una limitación como derrota. Al contrario: es una decisión de autocuidado. Una evaluación auditiva puede identificar el tipo y grado de pérdida auditiva y orientar posibles tratamientos o apoyos.
En algunos casos, el tratamiento puede incluir audífonos, implante coclear, controles médicos, terapia, estrategias de comunicación o ajustes en el entorno laboral y social.
A una persona con implante coclear o audífonos se le abren puertas. Pero ese tratamiento necesita acompañamiento, adaptación y comprensión del entorno.

Periodista con amplia experiencia en implementación de políticas públicas en el ámbito de la integridad, transparencia y derechos ciudadanos, con especial énfasis en el derecho de las personas que enfrentan una discapacidad auditiva total o parcial en su acceso al trabajo y a un sistema de salud comprensivo de sus necesidades.
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Este artículo trata sobre la importancia del tamizaje auditivo universal en Chile y por qué detectar la hipoacusia desde los primeros días de vida puede cambiar el futuro de un niño.