
Me llamo Adriana Bértolo, tengo 24 años y vivo en Puerto Montt, Región de Los Lagos. Me diagnosticaron hipoacusia bilateral profunda antes de cumplir un año. Probé audífonos primero, pero no captaban sonido para mí, así que desde muy pequeña el implante coclear se convirtió en mi forma de escuchar el mundo. Me operé en España a los 18 meses, donde también hice toda mi rehabilitación auditiva y terapia fonoaudiológica hasta los 6 años, más o menos.
En el colegio tuve la suerte de contar con una profesora que trabajaba de la mano con mi fonoaudióloga, acompañándome de cerca hasta primero básico. Después seguí con controles espaciados, hasta que se volvieron solo revisiones de rutina.
Algo que siempre hice, tanto en el colegio como en la universidad, fue contarles a mis profesores sobre mi hipoacusia. Nunca fue nada muy complicado: sentarme adelante, que me hablaran de frente, repetir una idea si se me escapaba algo. Pequeños ajustes que hicieron una gran diferencia.
Como mi hipoacusia se abordó desde bebé con implante coclear y terapia oral, me comunico hablando en español e inglés, sin lengua de señas.
Hoy soy Ingeniera en Biotecnología y trabajo en el área de investigación. Si algo me gustaría transmitir con mi historia es que cada camino con hipoacusia es distinto, pero que con apoyo y las herramientas adecuadas, se puede avanzar tranquila en los estudios, el trabajo y la vida en general.
¿Hay algún tema del que te gustaría conversar especialmente con futuros usuarios?
Me gustaría conversar sobre cómo sentirse comprendido y acompañado en este proceso. Muchas veces la hipoacusia puede generar una sensación de soledad, como si nadie más entendiera por lo que estás pasando, y me encantaría transmitir que existe una comunidad, que no están solos, y que compartir experiencias con otros que han vivido algo similar puede marcar una gran diferencia