
Mi nombre es Tatiana, soy mamá de dos niñas, una de ellas, tiene hipoacusia severa profunda, detectada al año de vida. Primero fue implementada con audífonos bilaterales, o sea, usaba uno en cada orejita y, a los dos años decidimos implantarla porque los audífonos no rendían lo suficiente, aunque sí le sirvieron para reconocer el sonido de casi todas las letras.

Este artículo de Tatiana Mora Robles aborda algunas dificultades o errores que pueden aparecer -a veces- al enfrentar la pérdida auditiva o hipoacusia infantil, en la idea de acompañarlas mejor.